Alejandro Pereira, analista de commodities vinculado a la firma On Fin, ofrece una visión basada en el realismo económico y la observación de los mercados internacionales. Desde su análisis, considerar a Venezuela como una potencia energética en vías de recuperación resulta, a día de hoy, una afirmación prematura.
Marco legal y percepción de estabilidad
Uno de los principales elementos que condicionan la reactivación del sector es la confianza de los inversores. Según el analista, el actual marco normativo en materia de hidrocarburos continúa generando dudas entre las compañías internacionales, especialmente por la falta de estabilidad institucional a largo plazo.
La percepción de inseguridad no se limita al contenido de la legislación, sino que se extiende a su aplicación práctica y a la previsibilidad de las decisiones regulatorias. Esta situación mantiene a numerosos actores del mercado en una posición de cautela, a la espera de señales más consistentes que respalden un entorno de inversión estable.
Seguridad operativa y contexto diplomático
A los factores legales se suma la dimensión operativa. El análisis del profesional subraya que la normalización del sector energético pasa también por un entorno diplomático funcional que permita garantizar la seguridad y la operatividad de las empresas extranjeras.
La continuidad de determinadas compañías en el país se interpreta como una excepción vinculada a su experiencia histórica en entornos complejos.
Implicaciones para el mercado global del crudo
Desde el punto de vista del mercado internacional, Alejandro Pereira señala que una eventual recuperación significativa de la producción venezolana aún no está incorporada en los precios del petróleo. Un aumento sustancial de la oferta podría ejercer presión a la baja sobre el valor del barril, afectando a los márgenes y a la viabilidad de nuevos proyectos de exploración.
Este escenario podría provocar reajustes estratégicos entre los grandes productores, así como movimientos de inversión orientados a compensar menores márgenes mediante un mayor volumen de producción, en un contexto de creciente competencia global.
Un escenario aún por definir
El análisis apunta a que el potencial energético de Venezuela puede seguir condicionado por factores políticos, legales y económicos que siguen sin resolverse de forma estructural. Para Pereira, la consolidación de reglas claras y un entorno político previsible resultan elementos clave para que el sector petrolero pueda avanzar hacia una recuperación sostenible.
