Tocar música usando el cerebro, literalmente

El primer paso en el proceso es colocarse un gorro de electrodos que está conectado a un ordenador. Es el mismo proceso que cuando hacemos un electroencefalograma, que da como resultado un dibujo burdo de la actividad eléctrica del cerebro

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¿Cuántos instrumentos musicales puedes tocar sin mover un solo músculo? Pues a partir de ahora, uno: el encefalófono, que convierte las ondas que emite el cerebro en una melodía con la que puedes bailar.

Esta idea ha nacido en Suecia, donde el neurólogo Thomas Deuel la ha desarrollado. Pero ha ido un paso más allá, poniendo el instrumento a prueba junto a una banda como parte de la programación del Festival 9e2 de arte y tecnología que se celebra en Seattle, Oregón (EE.UU.).

No es el primer encefalófono que se ha desarrollado en la historia, pero el de Deuel conlleva un giro clínico: lo ha creado para ayudar al cerebro de los pacientes que sufren enfermedades neuronales, infartos o lesiones de médula espinal.

Otra forma de usar el cerebro para los pacientes

“Al principio solo quería hacer un instrumento musical. Pero cuando lo desarrollé aprendí mucho sobre el aspecto del feedback y empecé a pensar ‘tengo a estos pacientes con discapacidades… ¿qué uso terapéutico puedo darle?’”, explica Deuel.

Comentó también que tocar el encefalófono puede ser una forma divertida para los pacientes de llevar su cerebro por otro camino informático. Mejorando su calidad de vida en un nivel más allá del puramente musical.

El primer paso en el proceso es colocarse un gorro de electrodos que está conectado a un ordenador. Es el mismo proceso que cuando hacemos un electroencefalograma, que da como resultado un dibujo burdo de la actividad eléctrica del cerebro. Para crear el instrumento, Deuel consiguió que los cambios en los patrones cerebrales se convirtieran en tonos musicales sintetizados.

“No es increíblemente complicado”, dice Deuel. “Cualquiera puede tocarlo como cualquier otro instrumento. Solo conlleva una curva de aprendizaje, al igual que un piano o un saxofón. No tienes que moverte, pero tampoco es tan bueno como un instrumento convencional”.

El resultado de este curioso instrumento y su integración no es precisamente un nocturno de Chopin o una sinfonía de Mahler o Beethoven, pero con una buena banda de jazz lo cierto que es que la jam session puede tener mucho, mucho mojo.

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