Tecnología racista en la policía

La policía estadounidense usa datos de los teléfonos, redes sociales y reconocimiento facial que se considera por muchos como racista, y estas tecnologías no van a desaparecer de las comisarías en poco tiempo

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La tecnología que usa la policía estadounidense puede considerarse racista

Las tecnologías de vigilancia que usan en las comisarías estadounidenses están aumentando la discriminación racista. Y esto puede empeorar.

Los departamentos policiales del país fijan objetivos de vigilancia basándose en rasgos raciales. Es un hecho bien documentado. El Ministerio de Justicia ya ha sacado a la luz muchos casos de violaciones de derechos humanos cometidos por agentes contra minorías.

Un coche de vigilancia en un barrio de Chicago
Un coche de vigilancia en un barrio de Chicago

Lo que es más complicado de entender es cómo afectan los métodos de alta tecnología de vigilancia a hacer crecer el racismo. Pero lo hacen, veremos cómo.

La policía usa datos de los teléfonos, redes sociales y reconocimiento facial que se considera por muchos como racista, y estas tecnologías no van a desaparecer de las comisarías en poco tiempo.

Que ahora salga a la luz esto viene al caso por el preocupante aumento de agresiones (y muertes) racistas sufridas por la comunidad afroamericana a manos de agentes de policía.

Entre los usos parciales de tecnología está por ejemplo el uso de los llamados stingrays. Estos aparatos simulan ser receptores de señal telefónica, engañando a los teléfonos móviles para que se conecten a él en vez de a su repetidor.

Instalación de un stingray camuflado en un cactus
Instalación de un stingray camuflado en un cactus

Gracias a este sistema, el stingray puede robar el IMSI (acrónimo de International Mobile Subscriber Identity, Identidad Internacional del Abonado a un Móvil), un código único de cada terminal que, con la tecnología adecuada, permite recopilar datos de uso.

Y estos stingrays se están ubicando principalmente en barrios de minorías étnicas. Más concretamente, en barrios poblados en su mayoría por negros.

Esto hace que la proporción de vigilados por la policía sea absolutamente parcial de la manera más racista posible. Sus identidades son más sencillas de catalogar dentro de una base de datos criminales, por ejemplo. Y una vez están ahí, se les puede encontrar más fácilmente como sospechosos de algún delito.

El software de identificación de rostros también es racista

El reconocimiento facial es otro problema que intensifica el anterior. Está probado que es menos preciso a la hora de reconocer las diferencias de rasgos entre personas negras que con otras razas. Esto hace por tanto que sea más fácil confundir sospechosos con inocentes.

¿Por qué no se trabaja en un software de reconocimiento facial menos racista, por así decirlo? Es la gran pregunta a responder. Desde luego, en los Estados Unidos hay un problema que deberán resolver, y mejor a corto plazo.

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