¿Las redes sociales nos están volviendo tontos?

Son muchos los que han hecho una llamada de atención sobre los efectos de las redes sociales en nuestro cerebro. Y es que, efectivamente, cada vez somos menos inteligentes… aunque no todo son inconvenientes.

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El cerebro cambia con las redes sociales
La influencia de las redes sociales en nuestro cerebro

Nadie es ajeno a las redes sociales. En mayor o menos medida, todos estamos involucradas en ellas y sabemos qué son. Twitter, Facebook, Instagram… se han convertido en una parte de nuestra vida cotidiana. Llegaron para quedarse y como consecuencia no sólo han cambiado nuestra forma de comunicarnos o de establecer relaciones, también nos han modificado a nosotros según recoge Puro Marketing. Los estudios sobre el tema no han tardado en aparecer y son muchos los que han hecho una llamada de atención sobre los efectos de las redes sociales en nuestro cerebro. Y es que, efectivamente, cada vez somos menos inteligentes… aunque no todo son inconvenientes.

Cuando usamos una nueva herramienta -sea cual sea esta-, el cerebro puede experimentar una serie de cambios debido a su plasticidad. El problema llega cuando esta transformación nos perjudica y de ello alerta la Universidad de Edimburgo. Las redes sociales han contribuido a una paulatina pérdida de la concentración y la atención general y específica en procesos como leer o escribir textos largos. A esto hay que añadir que con su llegada, hemos dejado de pensar por nosotros mismos debido al extenso torrente de información que nos rodea y, como consecuencia, hacemos menos análisis… y no acertamos a distinguir entre las fuentes que son veraces y las que no.

Las redes sociales nos hacen menos inteligentes
Aprendemos diferente por las redes sociales

La sobrecarga informativa que generan las redes sociales nos han llevado a creernos más listos de lo que en realidad somos: se trata de una inteligencia artificial porque ésta se basa en la información que proporcionan otros, no en la que generamos en nuestro cerebro. Todo esto influye de manera directa en nuestra memoria y en nuestro espíritu crítico, ambos se ven minados. Y por si todo esto fuera poco, las redes sociales pueden crear adicciones ya que cuando recibimos atención social liberamos dopamina y ésta no sólo potencia los centros de recompensa, también genera sensación de felicidad sin olvidar que disfrutamos compartiendo y revelando información sobre nosotros.

Eso sí, las redes sociales también han producido cambios positivos en nuestra sociedad: nuevas conexiones neuronales o nuevos patrones de aprendizaje, por ejemplo. Las generaciones que pueden presumir de ser nativas digitales aprenden de una manera diferente a las que no lo son. Se ha comprobado que pueden realizar varias tareas a la vez con mejor resultados y que su rapidez es mayor a la hora de buscar información para preguntas concretas. No todo iban a ser desventajas.

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