Psiquiatría aplicada a los negocios

Un empleado de una empresa, al entrar en las reuniones, era considerado visitante. Una noche decidió salir con sus compañeros de trabajo a un karaoke y… ¡magia! Empezó a ser considerado parte del equipo

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La psiquiatría usa un truco para que los pacientes les cuenten sus secretos. Es necesario para su profesión conocerlo a fondo, así que necesitan estas artimañas.

Estos trucos rebaten la teoría de que solo confiamos de verdad en las personas con las que construimos una relación sólida y que ha cuajado en el tiempo. Y esto es solo eso, una teoría. Porque hay fórmulas para ganarse la confianza de alguien en un abrir y cerrar de ojos.

¿Lo mejor de todo? Podemos aplicarlo a los negocios.

No hay que estudiar ninguna rama de la psiquiatría para poder lograrlo. Solo hay que saber mantener un equilibrio entre calidez y competencia.

Vale, a lo mejor lo de mantener ese equilibrio no es una cosa tan sencilla. Pero gracias a esto consigues mostrarte totalmente creíble y a la vez humano, lo que inspira confianza inmediata en quien quiera que esté hablando contigo, sea cliente o paciente.

Cómo aplicar la psiquiatría al trabajo

Un ejemplo lo tenemos en Japón. Un empleado de una empresa, al entrar en las reuniones, era considerado visitante. Una noche decidió salir con sus compañeros de trabajo a un karaoke y… ¡magia! Empezó a ser considerado parte del equipo.

La conclusión de esta experiencia es que la gente competente puede adoptar un comportamiento menos común como forma de acercarse al resto. Esto les hace parecer vulnerables y cálidos.

La efectividad de esta estrategia desenmascara la asunción común de que la confianza es algo que se construye lentamente. Solo con mostrarte vulnerable es posible generar confianza con solo chascar los dedos.

Una buena estrategia pues para aplicar esta lección de psiquiatría a los negocios es impresionar a tu cliente con tu conocimiento, y luego mostrarte tan humano como lo es él mismo. No es algo tan complicado, es mostrar al otro tus habilidades y personalidad y luego dejarle tomar la decisión, por ejemplo.

Al final los negocios tienen algo de psiquiatría. Y viceversa.

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