Los algoritmos de mercado que fracasan

Los algoritmos nos conocen, pero solo aproximadamente. Nos consideran algo estático: nuestros gustos son nuestros gustos y permanecerán así por siempre jamás. Y ese es el problema, que no somos robots: somos impredecibles y mudables

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El gran problema que presentan los algoritmos es que nos consideran algo estático e inmutable, de forma que aún ofrecen cosas que dejaron de interesarnos ya

Todos sabemos ya que cuando miramos cosas que comprar esos algoritmos de los que hablamos nos van mostrando artículos similares para que sigamos y sigamos comprando. Es uno de los trucos más viejos de la publicidad digital.

Ahora además que estamos sumidos en la vorágine consumista y consumidora del Black Friday, Cyber Monday y las compras navideñas los algoritmos son fundamentales para el ecommerce.

Sin embargo, presentan un fallo. Un fallo muy grande que puede hacerles fracasar. Están basados por completo en elecciones pasadas y no dejan espacio a la improvisación ni la imprevisibilidad.

Es decir, no dejan espacio a que tus gustos cambien. Solo porque una vez te interesó la pesca del atún rojo no quiere decir que sigas buscando información o material para realizarlo. Lo mismo pasa con libros, música, cine, ropa…

Algoritmos estancados en el ayer

Los algoritmos nos conocen, pero aproximadamente. Nos consideran algo estático: nuestros gustos son nuestros gustos y permanecerán así por siempre jamás. Y ese es el problema, que no somos robots. Somos impredecibles y mudables.

Que sí, que es muy sencillo dejar que el cerebro informático decida la ruta a seguir. Y para muchos será lo más útil del mundo. Pero hay que reconocer que acaba con ese momento de encontrar mágicamente lo que no buscabas pero adoras, esa serendipia.

Por eso muchas veces veo “recomendado para ti” e ignoro sistemáticamente lo que me ofrecen. Y me lanzo a buscar de forma completamente aleatoria.

Los algoritmos no se van a ir. Son una herramienta demasiado fundamental ya hoy en día. Y seguirán evolucionando, observando a los usuarios e intentando volverse más inteligentes. No podremos librarnos de ellos.

Sin embargo, en este auge que vivimos de la Inteligencia Artificial, me gustaría proponer a los programadores algo: aplicadla. Permitid que esos robots aprendan de mis usos, de mis movimientos. De que dejé de buscar discos de power metal hace años. Que ya no busco camisetas de grupos. Que crezcan conmigo, en una palabra. De esta forma, nuestras compras (y lo mismo hasta nuestras vidas en general) se harán mucho más interesantes.

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