Lo que nos explica la Biblia sobre marketing de contenidos

Entre otras cosas, el cristianismo entiende la necesidad de fidelizar a sus “accionistas”: comprende su audiencia y tiene un calendario editorial

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Biblia Lecciones Marketing

El cristianismo es la religión más extendida del mundo: 2.200 millones de adeptos. El Papa Francisco tiene 10 millones de followers en Twitter. Con esto por delante, no es de extrañar que podamos encontrar en la Biblia buenas estrategias de marketing.

Por ir abriendo boca, digamos que la Biblia es un libro escrito por más de 40 autores (podríamos llamarlo coworking) durante un período de 1.500 años. Tiene un mensaje central y un estilo propio.

La religión cristiana se apropió de festivales paganos ya existentes, usó eventos en directo para difundir sus mensajes y fomentó la fidelidad con sus “usuarios”. Las historias de la Biblia conectan con los lectores gracias a las experiencias comunes, y gracias a los medios el mensaje que transmite se amplía enormemente.

Además, el cristianismo entiende la necesidad de fidelizar a sus “accionistas”: comprende su audiencia y tiene un calendario editorial.

Otra gran táctica de marketing la tenemos en los Evangelios: Juan, Lucas, Marcos y Mateo eran predicadores (líderes de opinión) que daban sermones (presentaciones de producto). Todos se debían a Jesús, que difundía su enseñanza con parábolas. Todo el mundo sabe que es más sencillo vender un producto si llevan asociada una historia, como bien saben por ejemplo en Japón.

De esta forma, los evangelistas y su líder se colocaron como líderes de opinión fácilmente y buscaron tantos foros como les hizo falta para asegurarse de que su mensaje se volviera viral. Estrategia que todos hemos visto en casi todas las grandes compañías mundiales.

Lo que la Biblia no enseña

Lo que el cristianismo no tiene es esa focalización en la necesidad de generar leads, aumentar la tasa de conversión en clientes o llevar tráfico a una landing page. Sus objetivos no son empresariales, esto no es tan fundamental.

Seguro que nunca te habías planteado a Biblia como un manual de marketing. Es todo cosa de echarle un poco de imaginación. Como dijo Einstein, “la imaginación es más importante que el conocimiento. El conocimiento es limitado y la imaginación circunda el mundo”

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