¿La marca lo es todo?

La marca está íntimamente ligada a las relaciones clientelares y unida a otros conceptos básicos para el crecimiento empresarial como la lealtad y la retención

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Es muy común pensar que la marca lo es todo en una empresa. Al menos en lo referente a su imagen. Pero una encuesta ha demostrado que solo el 14% de las compras acaban siendo asociadas al valor de la marca, mientras que un 24% acaban siendo por la relación con el cliente.

Sin embargo, la marca está íntimamente ligada a las relaciones clientelares. Unida a otros conceptos como lealtad y retención. Eso es una buena marca, y es uno de los factores determinantes.

Es liderazgo

Una marca es más de lo que el ojo simplemente ve. No es solo un buen logo y un nombre pegadizo, es el proceso de fortalecerla lo que define lo que eres, a lo que aspiras y lo que puedes ofrecer a tu público. Una marca va de cómo los clientes ven tu negocio.

Cuando creas una marca necesitas formar una identidad que resuene en el consumidor y desarrollar una presencia que refuerce las relaciones emocionales. Necesitas definir tu propósito para tu negocio, es lo que separará al tuyo del montón.

Genera confianza

La confianza es uno de los componentes más críticos a la hora de crear una marca potente. Cuando una persona confía en ella, se desarrolla una relación que acaba siendo de lealtad.

Para crear esa confianza necesitas “simplemente” cumplir tus promesas. Y todo lo que digas de tu marca ES una promesa. Otra forma de comunicar esa confianza es comunicando tus valores a través de las plataformas sociales. Esto aportará valor añadido.

Una buena marca da consistencia

La consistencia es el recurso definitivo de una marca.

Ya estés diseñando una tarjeta de negocios o una firma para el email, reforzar los recursos visuales hace que incremente el apego de tus clientes y hará que recuerden mejor tu marca. Cuando vean que tu mensaje es consistente te conocerán e identificarán tu negocio con tu propósito y añadirás confianza.

Da una ventaja competitiva

En un mundo plagado de empresas que se dedican a lo mismo una de las fuentes principales de distinción es la marca. No importa que estés trabajando en un nicho pequeño de mercado, todo negocio quiere ser grande. Y ahí necesitas distinguirte.

La marca da poder por su valor. Son valiosas porque hacen que los clientes quieran comprar tu producto antes que el de la competencia. Porque a ti te conocen, saben que eres bueno. Da una buena expectativa de antemano.

Refuerza el mensaje hacia los empleados

Con una marca potente los trabajadores se sentirán respaldados y orgullosos de representarla dentro y fuera de la oficina. Esto consigue que se preocupen más por el cliente y de la imagen de la compañía.

Los trabajadores que representen los puntos clave de tu empresa son un éxito a la hora de captar potenciales clientes: su influencia afecta a prácticamente todas las partes de tu negocio.

Por lo tanto, después de todo, podemos afirmar que aunque la marca no lo sea todo, desde luego todo está influenciado por ella. Preocúpate de construir una bien potente.

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