Inteligencia artificial en la educación ¿Competencia o ayuda?

Dentro de poco, las clases tendrán un alumno más: el software inteligente ¿Crees que será bienvenido o que tanto los profesores como los alumnos le tendrán manía?

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Inteligencia artificial en la educación

No dejamos de escuchar en la televisión o en la radio y de leer en los periódicos o las revistas que la inteligencia artificial nos va a llevar, tarde o temprano, a la cola del paro. De hecho, muchos piensan que su próximo compañero de trabajo no será una persona, sino un robot… En el mundo administrativo se sabe que esta situación acabará por ser inevitable pero ¿y en el sector de la educación? ¿Crees que las tecnologías llegarán para quedarse y quitarle el puesto al personal docente o que será de buena ayuda tanto para profesores como para alumnos?

El mundo de la enseñanza ha ido sufriendo cambios respecto a lo tecnológico a lo largo de los años. Hoy en día, los alumnos están interconectados con los profesores a través de plataformas en Internet. Incluso, hay muchas clases, e incluso carreras enteras, que se imparten a través de la web.

Hasta el momento es el profesor, en definitiva una persona física, la que sustenta esas comunicaciones pero ¿qué pasaría si en unos años dejasen de hacerlo y los docentes se convirtiesen en sistemas de inteligencia artificial?

Encontrar el balance perfecto

La inteligencia artificial no tiene por qué convertirse en el enemigo del profesor. El sector de la educación puede aprovechar las ventajas de esta tecnología y dejar que esta se encargue de realizar las tareas más repetitivas.

Así, los profesores podrían tener más tiempo para preparar clases más dinámicas. Además, la información que estos darían sería de mayor calidad por estar las lecciones más trabajadas.

Ventajas que traería la inteligencia artificial al mundo de la educación

La inteligencia artificial debe trabajar como el “ayudante del profesor”. Uno de sus trabajos sería actualizar constantemente tanto sus métodos educacionales como la información que este transmite al alumno.

Por otra parte también serviría de mucha ayuda para el equipo docente si automatizase las actividades básicas como podrían ser la clasificación de documentos o la calificación de exámenes.

También podría ayudar a resolver el problema que plantea tener varios alumnos y que no todos tengan la misma velocidad de aprendizaje. Los softwares educativos inteligentes podrían adaptarse a la velocidad de aprendizaje de cada niño. Una vez finalizada la clase, el sistema de inteligencia artificial podría sacar conclusiones sobre la velocidad congnitiva individualizada de cada alumno para que el profesor pudiese tomar las medidas adecuadas para llevar un ritmo cómodo para todos.

También serviría de ayuda para los alumnos en sus horas de estudio en casa. El sistema de inteligencia artificial podría proporcionar apoyo a cualquier hora del día o de la noche e incluso tutorías 100% personalizadas.

Por último, la inteligencia virtual podría aportar mucho en el entorno de la educación para mejorar la experiencia en las clases. El software inteligente podría hacer una serie de mediciones como el número de bostezos, el momento en el que se produce más ajetreo en clase o los momentos en los que se deja de prestar atención ocular para que el profesor pueda desarrollar mejores experiencias de aprendizaje a través de la obtención y lectura de estos datos y la obtención de estadísticas inteligentes.

Una alumna más

En definitiva, se puede decir que la inteligencia artificial no va a afectar al mundo de la educación (al menos no lo va a hacer en mal sentido). Los softwares  inteligentes podrían ser una ayuda tanto para profesores como para alumnos. De hecho, si en unos años, la inteligencia artificial empieza a ser “un alumno más”, las experiencias de aprendizaje de los estudiantes cambiarán radicalmente y también los métodos educativos de los docentes.

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