Fabricando venas con una impresora en 3D

En el experimento hecho con monos se pudo observar que las venas artificiales apenas tardaron un mes en unirse por completo a la aorta. Y el proceso empezó en solo dos días, comportándose exactamente igual que el resto de vasos sanguíneos

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Un experimento realizado con monos ha sido todo un éxito: la creación de venas por impresión en 3D ya es una realidad que pronto llegará a los humanos

La impresión en tres dimensiones es una ciencia con un futuro brillante. Mucho más allá de los tontos caprichos que puede proporcionar, sus aplicaciones pueden ser de mucho beneficio para nosotros. Por ejemplo esta última: la fabricación de unas venas completamente funcionales.

Un grupo de científicos del Centro de Investigaciones Médicas del hospital de Sichuán, en China, ha conseguido desarrollar estas venas basándose en un material orgánico de células madre.

Las creaciones han sido probadas en simios y con todo éxito, de lo que se deduce que pronto podríamos empezar a usarlo en humanos.

El sistema usa una biotinta de células madre, preparada a partir de células autólogas mesenquimatosas adiposas (ADSCs) de los monos. Esencialmente, el material provenía de los propios simios y por lo tanto era imposible que se produjera un rechazo. Las venas funcionaron perfectamente.

El proceso envuelve la creación de una especie de andamiaje de material biológico que se injerta en las venas naturales del animal y por tanto las hace indistinguibles de los órganos naturales. Esto significa que se podrían crear órganos completos y usables para imprimir e implantar en pocas horas. Y de una forma nada invasiva.

Venas nuevas para problemas cardíacos

Esta noticia es superlativa para el desarrollo de soluciones para personas con problemas cardíacos. De hecho, el equipo liderado por el doctor Kang ahora empezará a investigar la posibilidad de crear venas humanas.

En el experimento hecho con monos se pudo observar que las venas artificiales apenas tardaron un mes en unirse por completo a la aorta. Y el proceso empezó en solo dos días, comportándose exactamente igual que el resto de vasos sanguíneos. Y el animal ni siquiera requirió más intervenciones tras la operación, tan solo una dosis de anticoagulantes durante los primeros cinco días tras la intervención.

“Los tejidos que hemos implantado se han mezclado con los originales y se han convertido en un vaso normal”, comentó el doctor Kang. “Esto no tiene precedentes”. El salto en tecnología de la salud puede ser similar a cuando el hombre llegó a la Luna.

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