Crear una empresa es como criar a un niño

Cuando nace tu pequeña empresa es como si naciese un hijo tuyo ¿No te lo crees? Para los escépticos, aquí van unos cuantos ejemplos

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Muchos pueden pensar que ser padre y ser emprendedor no tiene nada que ver, pero después de leer este artículo, los escépticos acabarán por entender que crear una empresa y criar a un niño está intrínsecamente relacionado.

“Crecen muy rápido”

Criar a un niño es como crear una empresa. El mejor ejemplo de esto lo encontramos cuando ambos crecen.

Cuando tu empresa disfruta de un empujón en el mercado esta empieza a crecer muy deprisa como lo hacen los niños. La típica frase de “hace nada un bebé y mira ahora que grande está” se puede traducir a nuestra pequeña empresa: “parece que fue ayer cuando esta empresa estaba en pruebas, y ¡mírala ahora!”

Además, los niños también van madurando, al igual que lo hace una empresa.

Van desarrollando su propia personalidad

Podemos ver cómo los niños en su infancia van desarrollando su personalidad y su carácter al igual que tu nueva empresa.

Tu startup se va amoldando y definiendo en función de estrategias basadas en “ensayo-error”. Se van estableciendo valores y objetivos según se avanza hasta crear una imagen de marca y una “personalidad” asentada. La empresa y el niño van creciendo poco a poco pero con pasos firmes.

La impaciencia por ver a “nuestro pequeño evolucionar”

Como un padre, el empresario está ansioso por ver a su “niño” crecer. Quiere saber cuál es el siguiente escalón y a dónde le va a llevar. Pero ni en la crianza de un niño ni en el crecimiento de una empresa hay unas fechas señaladas que te indican cuándo se ha pasado a una nueva fase. Lo mejor es dejar que pase lo que tenga que pasar, pero siempre de la mano de nuestro “pequeño”, tratando de guiarlo por el mejor camino, aunque no siempre lo acaba siendo.

La “adolescencia”, tanto del niño como de la empresa, puede ser muy dura. Muchos han acabado abandonando en esa etapa pero precisamente es el momento en el que tu “niño” necesita unas metas motivantes para que dedique todo su esfuerzo en llegar a ellas.

Cuando veas que tu empresa ha crecido y se ha asentado verás con orgullo el fruto de tu esfuerzo. Este sentimiento se parece mucho al que sienten los padres cuando, después de criar a sus hijos durante años, los ven mayores e independientes.

Después de esta reflexión te animo de a tratar a tu nueva empresa como si esta fuese tu hijo. Quiérela como lo harías con tu hijo, confía en ella, ayúdala a crecer… Puede que si tienes esa mentalidad tu “pequeño bebé” crezca mejor y progresivamente su éxito vaya a más.

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