Una buena historia es mejor que la belleza… al menos en los anuncios

¿Qué es mejor para los anuncios: contar con un famoso para tu spot o narrar una buena historia? Si creías conocer la respuesta puede que te sorprendas.

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¿Todos los anuncios tienen que contar una historia? Parece que sí.
¿Todos los anuncios tienen que contar una historia? Parece que sí.

 

(Casi) Todas las personas, cuando conocemos a alguien que resulta ser un reflejo, una imagen vacía de contenido, solemos repetirnos mentalmente ese mantra de: “Bueno, cuando se le vaya la belleza ¿qué le va a quedar?”. Ruindades aparte, es cierto que cuando algo solo tiene una imagen bonita y es carente de contenido suele acabarse pronto. Eso le está pasando a los anuncios.

Según un estudio reciente sobre el impacto de la publicidad, se ha descubierto que los anuncios de las campañas de publicidad basadas simplemente en la imagen (preciosa, eso sí) de sus protagonistas y nada más, tienen un impacto mucho menor de lo que se esperaba. ¿Casualidad?

¿Ha cambiado el mundo de la publicidad? Si nos dejamos guiar por el spot de Spike Jonze para Kenzo podemos decir que sí, que está cambiando el lenguaje publicitario pero… ¿es eso o solo una manera diferente de vender?

Una cara bonita VS una buena historia

Digamos que existen dos tipos de anuncios (así, en general). En el primero de ellos encontramos a la publicidad protagonizada por el famoso de turno, en un lugar de ensueño y acompañado de una situación que todos deseamos. El sexo suele ser uno de los reclamos, y en este estilo podríamos incluir los perfumes como uno de los más habituales, aunque en el ejemplo sea de unas ensaladas:

El segundo de ellos, aunque no tiene necesariamente que ser así, acostumbra a tener una versión más larga que puede que lleguemos a ver en el cine o corriendo concursos de publicidad y en redes sociales. No es que no tengamos una cara famosa hablando y contando cosas, es que tras ella hay una historia. Puede ser, como en el ejemplo, los orígenes de la marca Johnnie Walker, aunque no tiene que ser directamente la historia de la marca. Puede, simplemente, transmitir una idea, una historia:

Dentro de un par de meses es probable que solo recuerden lo interesante de la historia de Johnny Walker… y alguna que otra parte de Kim Kardashian. Pero no es algo malo, estos anuncios están hechos para eso.

El famoso ya no vende en publicidad… o no tanto al menos

El caché de la celebritie, influencer o famoso de turno ya no valen tanto como hace tiempo. No es que no ayude tener a una cara conocida (y por qué no decirlo, también atractiva) que hable de las bondades de un producto frente a una cámara. Simplemente es que ya no es tan recordable como antes.

¿Se trata de una consecuencia de la saturación publicitaria a la que nos hemos visto expuestos? Es posible, después de todo son más de 5.000 anuncios los que, al parecer, impactan en nosotros diariamente.

Anuncios con deportistas ¿sí o no?

Las historias bien contadas, como explican los analistas que han hecho el estudio de Neuro-Insight en el que se han dado a conocer estos resultados, son el verdadero punto fuerte de los anuncios, no tanto la cara o incluso la verosimilitud de su historia.

De hecho, han realizado el estudio analizando la presencia de atletas de alto nivel en los anuncios relacionados con los Juegos Olímpicos y el resultado ha sido que un spot protagonizado por personajes de animación y que no contaba ninguna historia real ha sido el preferido por la muestra del estudio.

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