Anuncios: ¿Cuál es tu favorito?

Cada día más empresas usan los anuncios basados en sentimientos y emociones en sus spots para captar clientes con gran éxito.

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Los anuncios basados en sentimientos son muy recordados.
¿Te produce algún sentimiento esta imagen?

Piensa en tus anuncios favoritos. Probablemente no tenga nada que ver con el más espectacular o el de mejor calidad interpretativa de sus actores; ni siquiera con el del producto que más consumes ¿verdad? Seguro que es publicidad emocional.

Los anuncios  que más recuerda el ser humano apelan a sus sentimientos no a razones lógicas de compra. Tu spot preferido de todos los tiempos puede ser el noventero Busco a Jacq’s o lo último de Cocacola y puede que con el primero tuvieras seis años y seas consumidor habitual de Pepsi. Pero los recuerdas los primeros.

Por esto, son muchas (y cada vez más) las empresas que deciden hacer comunicación y publicidad basándose en emociones. Hay que tener en cuenta muchos aspectos como el perfil del comprador, la usabilidad del producto, bien o servicio y, por supuesto, a qué tipo de emoción quiere apelar.

¿Anuncios? ¿Emociones? ¿Eso es para mí?

Si se pasará al lado sentimental tiene que elegir entre qué dos tipos de emociones desea despertar en su cliente potencial: hacer que se sienta especial o que se encuentre seguro.

El primer tipo de vínculo con el cliente se realiza a través de presentar una serie de características que harán que desee ese producto gracias a los anuncios que hagas por encima de cualquier otro ya que tiene una cualidad específica que no puede conseguir con ningún otro.

El segundo tipo de vínculo o sentimiento es la seguridad. Coches, productos para niños, seguros del hogar, utensilios de cocina (aunque se usen mal, como en el último spot de Ikea) o tiritas especiales para ampollas producidas por tacones son algunos de los bienes y servicios que pueden aprovechar este tipo de anuncios.

La seguridad, también entendida como la rápida asistencia o rescate a través del uso de ese producto es una buena manera de anunciar. Por ejemplo, los anuncios de pasta oriental que se prepara en un minuto en lugar de cinco se traduce en una inmediatez en el cliente que valorará si no desea cocinar.

Por otro lado, un producto que compramos hoy y tarda treinta días en estar disponible hace sentirse desplazado al cliente y que olvide la experiencia de compra, tan importante en la comunicación basada en emociones.

Anuncios sentimentales… e inteligentes

El cliente, el individuo que elegirá tu empresa por encima de ninguna otra es un ser inteligente. Vender emociones, y esto es fundamental para que la comunicación sea correcta, ha de ser una decisión basada en el conocimiento de que será una buena idea.

Por ello, nunca debe sentirse como alguien sin fuerza en la toma de decisiones. Vender emociones no es hacerlo sin criterio: la emoción tiene que estar fuertemente relacionada con el cliente y su manera de ver el mundo.

Cada persona, cada ser humano del planeta, compra sentimientos a diario, con todo. Sería imposible que todas las decisiones de adquisición de un producto o servicio se hicieran con el cerebro y ninguna con el corazón, después de todo somos seres emocionales.

No importa cuál sea el tipo de empresa que desea comunicar con anuncios de emociones siempre y cuando sepa identificar cuáles son las que convencerán, cuáles comprarán sus clientes. Y tú… ¿qué emociones publicitas? ¿qué emociones compras?

 

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